08 junio 2011

no more lovesongs

Ahora que el mundo se ha quedado en silencio y la música se ha ido, sólo se puede escuchar a las palomas gorgorear, no es muy agradable, por lo menos por ahora.

Me he dispuesto a tejer mis penas en el frío ámbiente del exterior, esperando, a que mi material se termine, a que el Sol me abrigue, aunque sea sólo un poco, a que algo cambie y las cosas mejoren, lo primero que pase.

Me resisto a que el tiempo me sane, la paciencia no es mi aliada en estos momentos.

Aquí, a la interperie, una extraña ninfa se ha fijado en mí, una desesperada invitación se asoma en su cara, indecisa, la acompaño hasta su refugio en lo alto de un árbol.

Me dice que espere, espero, me dice que la acompañe, y lo hago, me dice que me siente, y me siento, y se dispone a crear cosas en mis manos.

Las limpia, las sana, las mira y de ellas comienzan a brotar estos hongos rojos con sus puntos blanquecinos irregulares, con espirales en el centro de sus capuchas.

Estos hongos me llenan de esta sensación cálida y alegre, me remiten a cuando la música aún se encontraba en mi vida y la hacian vibrar.

Por ahora me confortan, por ahora mi melancolía se aminora. Estoy bien por ahora.

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